Zona reservada  |  Contacto



IES Julio Caro Baroja BHI

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
EL CENTRO > Julio Caro Baroja

Fue historiador, etnólogo, antropólogo y lingüista de vasta obra conocido internacionalmente. Nació en el núcleo de una familia vinculado al mundo de las Letras, (sus tíos Pío y Ricardo Baroja). Realizó sus estudios básicos en el Instituto Escuela de Madrid donde despertó su interés por los estudios históricos. Ya con el título de Bachiller y antes de ingresar en la Universidad trabajó con los etnólogos y profesores vascos J. M. Barandiarán y Telesforo Aranzadi.Obtuvo con altas notas su licenciatura y doctorado en Historia Antigua. Siguió cursos de Obermaier.

Su tesis doctoral se basó en el estudio sobre las religiones antiguas de España.

Antes de entregarse plenamente a la labor investigadora, Julio Caro Baroja trabajó como traductor, corrector y hasta incluso redactó fichas de filología para el Instituto Británico de Madrid. En 1944, fue nombrado Director del Museo Del Pueblo Español, cargo que mantuvo hasta 1954. Hacia 1951 estudió Antropología y etnología en EE.UU. y trabajó en la  Smithsonian Institution de Washington, así como en el Institute of Social Anthropology de Oxford. Cuando regresó a España tuvo una gran actividad creadora centrada sobre todo en el País Vasco y en el Norte de la Península Ibérica. Entre 1957-1960 desarrolló un curso de Etnología General en Coimbra. Posteriormente ingresó en la Real Academia de la Historia con un importante discurso sobre la sociedad criptojudía en la corte de Felipe IV.

Ha dictado cursos y conferencias en Oxford, Munich, Bonn, Colombia, Atenas, Barcelona, Salamanca, etc. Ha sido vocal del patronato del Museo Arqueológico Alemán, de la Sociedad de Arqueólogos Portugueses y varias otras corporaciones científicas extranjeras. También ha formado parte de la Academia de la Lengua Vasca, de la de las Buenas Letras de Barcelona, así como de la Hispanic Society of América.

Sus últimos años residió en Madrid, aunque su pasión apenas le dejaba llevar una vida sedentaria siendo el País Vasco su lugar más visitado, con su centro en el bellísimo Caserón de Itzea en Vera de Bidasoa. Heredero de la pasión universal de su tío por todo lo que sabía y olía a hombre, Caro lo ha olfateado y perseguido hasta los escondrijos más inverosímiles, tratando de rescatar y exhibir a la luz del sol estos restos de humanidad que apenas encontraban cabida en las consideraciones generales de la Historiografía tradicional sobre el desarrollo de las sociedades humanas. Según él nada es demasiado pequeño para que no se merezca la consideración de un observador atento. Todo es expresión de una humanidad que trata de vivir su vidilla finita y frágil dentro de un mundo complicado y difícil. La meta de Baroja es llegar a una visión total del hombre y su mundo cultural, integrando en una perspectiva unitaria los hallazgos de la antropología cultural y de la historia social.

¿Estará de más recoger aquí que Baroja rehuyó, a partir de un cierto momento, el calificativo de Etnólogo y Antropólogo, para apropiarse solamente el de historiador social? Es notoria la vastedad de campos que abarca la mirada de nuestro hombre, y que se extienden de la historia social en general a la prehistoria, la lingüística, la tecnología, el arte y la literatura popular, la etnología, la historia social de las minorías oprimidas, la numismática, el urbanismo, la mitología, etc., en esa obsesiva búsqueda de la totalidad. Es de destacar su manía debeladora de mitos y lugares comunes, admitidos porque sí, incluso por los estudiosos.

Desde un principio protestó contra el fácil recurso al "ensayismo" muy en alza en el ámbito cultural español de mediados de siglo. Frente a la proliferación de tal tipo de literatura, Baroja toma una postura totalmente analítica.

Don Julio no ha sido nunca de los que han caminado por campos descubiertos por otros: él ha abierto caminos nuevos, dirigiendo sus miradas a terrenos desconocidos o sobre dimensiones nuevas de ámbitos parcialmente estudiados. Si a veces sus obras se ofrecen de apariencia modesta y resultan difíciles de captar en sus intenciones más profundas, se debe en parte a que son producto de laboriosas investigaciones en terrenos vírgenes y, también, al hecho de que raras veces avanza una cierta información introductora sobre los propósitos teóricos que animan sus investigaciones, entrelazándose el cuerpo de la obra y la parte de sus intenciones e interpretaciones en un todo inexplicable para el que no está bien informado de su filosofía.

El panorama que nos presentan las obras de Caro, es realmente impresionante: unos treinta libros, sin incluir monografías, y cerca de un centenar de artículos y ensayos. Sólo nombraré los títulos más sobresalientes de su vasta producción científica, agrupándola según el tema que trata.

• El País Vasco ha constituido uno de los puntos preferentes de investigación de Baroja, dedicándole algunos de sus títulos capitales y muchos de sus artículos y ensayos. Citaremos por ejemplo "Los pueblos del Norte de la Península Ibérica"; "La vida rural en Vera del Bidasoa"; "Los vascos. Etnología".

• Las minorías oprimidas ha sido otro de los temas de interés para Don Julio, siendo las obras que le han llevado a alcanzar el prestigio mundial. "Los moriscos del reino de Granada"; "Razas, pueblos y linajes"; "Las brujas y su mundo"; "Vidas mágicas e Inquisición".

• El concepto de lo "popular" cobra asimismo una gran importancia en su obra: "El carnaval"; "Ensayo sobre la literatura de cordel".

Voy ha citar dos obras más dignas de mención en estas páginas:

"Semblanzas ideales": Aquí ofrece un interesante desfile de figuras, muchas de ellas del solar vasco, que han tenido que ver en la trayectoria esencial del autor y los Baroja.

"Memorias familiares": Como sugiere el título, es el auténtico libro de memorias, centrado particularmente sobre las personalidades extraordinarias que rodea desde la cuna su experiencia.

Después de dicho todo esto, sólo queda añadir su opinión sobre sí mismo. Dice así:

«¿Qué es uno sino una sombra? Sólo en la vida íntima, privada, ultradoméstica, puedo encontrar razones para pensar que todavía existo. He escrito y he publicado entre 1960 y 1980 más que el resto de mi vida. Algo con cierto éxito, como mi memoria, o el libro de las brujas. Algo me han traducido también y, en suma, la erudición me ha producido más satisfacción que ha otros" (Autobiografía, Triunfo, 1981)

Elena Andriñua. COU 5, 1996

Julio Caro Baroja en "su" Instituto

El nombre del Instituto

El alma del Intituto, sus ideales, tienen un reflejo de la personalidad de Julio Caro Baroja así como su amplio conocimiento histórico, su hondo vasquismo sin excesos, su trabajo incansable son parte de los valores con los que nos sentimos identificados.

La pluralidad de opiniones, creencias, ideales que residen en las más de mil almas que viven en este Instituto son un fructífero campo donde Julio podría realizar un estudio antropológico, la pluralidad de ideales y la tolerancia serían los ragos más destacados.

Seguro que Julio se sentiría identificado con nosotros cuando afirmamos que el peso de llevar un nombre tan ilustre como cabecera puede resultar agobianteo un estímulo  para llegar a metas más altas, como a él le ocurriera con la figura de su tío Pío Baroja.

Julio también se interesaría muy mucho, si se acercase por aquí en la gran cantidad de connotaciones que rodean al Instituto, en especial las altas dosis de mala suerte, embrujos y demás fenómenos que rodean a los exámenes. Quizá tendría mucho que añadir a sus libros sobre brujería...

Iñaqui Uriarte, COU 5, 1996

Carta a Don Julio

Querido Julio:

Hace ya algún tiempo decidieron Ilamar a nuestro instituto por tu nombre. AI parecer la decisión no debió de ser nada fácil, pero aJ final se Ilegó a un acuerdo.

Este ado hemos pensado gue hacía falta recordar de álgún modo qué es lo que tú significas para este Centro. Con esa firme intención me dirigí en busca de información sobre tu vida, tus obras, etc... Pronto elegí uno de tus Iibros "Las brujas y su mundo", y me sumergí en su lectura. Y guiada por las brujas me introduje en tu obra, en su mundo. Fue un viaje, un descubrimiento, ya no sólo de antiguas costumbres o creencias, sino de una sociedad en su conjunto, de una cultura que, muchas veces por pereza, olvidamos conocer. Sin embargo hubo algo que me sorprendió y agradó a un tiempo, algo con lo que no esperaba de ningún modo encontrarme en tu libro. y es gue al abrirlo tenía la idea, errónea, de gue lo que se encontraba entre mis manos era más un tratado de historia que otra cosa. Todo lo contrario, detrás de ese misterio gue nos descubres, de ese universo gue nos muestras hallamos una profunda rellexión soóre el ser humano, sobre su comportamiento y pensamientos, sobre los valores que rigen la vida y sus reacciones ante ella.

No sé si he conseguido lo que tan firmemente me había propuesto en un principio, pero, de cualquier forma, no me gustaría despedirme sin darte las gracias por haberme abierto la puerta a ese mundo que acabo de empezar a conocer.

Un abrazo, de una alumna de tu casa.

Teresa Sirvent, 2º 5, 1996